Jugando a dar teta

Hace poco se celebró la semana internacional de la lactancia materna y aunque se han escrito muchos e interesantes posts sobre el tema me gustaría aportar mi granito de arena.

Amamantar no debería ser un reto, una lucha contra tu entorno más cercano o contra tus propias incertidumbres. Ni mucho menos una cuestión de suerte dependiendo de las manos sanitarias en que caigas en esos momentos. Deberíamos llegar a la maternidad con los conocimientos necesarios para sentirnos seguras de lo que hacemos.

Para mi es fundamental trabajar por la normalización de la lactancia materna volviéndola a mostrar como el acto natural propio de los mamíferos que es, a la vez que se facilita la trasmisión de sus aspectos culturales. Y esto desde mi punto de vista se debe comenzar desde la infancia.

Para ello tenemos que enseñar a las futuras generaciones otra cara de la maternidad. Nuestros hijas, y también nuestros hijos, necesitan saber que las criaturas humanas nacen preparadas para mamar. Entender que no se amamantan exclusivamente para alimentarse sino para relacionarse, amar y sentirse queridas y por tanto seguras. Además lo harán durante mucho tiempo no solo los primeros meses de su vida.

Me gusta ver a mi hija mientras juega a dar teta a sus muñecos. Cuando era más pequeñita me los daba a mi para que les diera yo el pecho pero ahora casi siempre lo hace ella. La veo recreando escenas cotidianas que ha vivido y sigue viviendo: amamanta a su bebe Rita porque esta tiene hambre, a su muñequito Tatá porque se ha caido y llora y a su osito Patu porque se va a dormir. Lo mismo que hace ella, lo que ve en mi y lo que ha visto en los grupos de lactancia o crianza a los que en ocasiones me acompaña. Todo lo recrea en sus juegos. A veces si sale a la calle con su muñequito, me dice: “mami voy a dar teta” y juega a ello mientras camina.

Mi hijo a quien casi no amanté (por falta de conocimiento y acompañamiento y gracias a un cúmulo de desastrosas intervenciones sanitarias que tiraron al traste nuestra lactancia) ha conocido este mundo a través de su hermana. A través de ella y con ella ha aprendido lo importante que puede llegar a ser la lactancia materna. Desde un principio se ha sentado o tumbado conmigo mientras daba el pecho a la pequeña compartiendo estos momentos íntimos. También ha tenido su etapa de jugar a amamantar y como su hermana me ha acompañado a grupos de madres. A dia de hoy sigue haciendo muchas preguntas sobre el tema. Me gusta pensar que estas vivencias le servirán en el futuro cuando sea adulto si decide ser padre.

En casa los muñecos no tienen biberones, pero no porque yo sea una radical de la lactancia materna sino porque sinceramente pienso que no ayudan a fomentar una maternidad real y cercana. Se incita a colocar el chupete o dar el biberón cuando el muñeco llora, pero pocos juegos impulsan las caricias o los abrazos. Obviamente se puede dar el biberón con mucho amor (muchas madres incluida yo lo hemos hecho,para mi no hay debate sobre ello) pero indudablemente la lactancia materna es una forma de comenzar más facilmente una crianza con apego. Luego dependerá de muchas otras cosas pero es un buen comienzo.

Jugar a poner chupete y enchufar un biberón al muñeco cuando llora no refleja lo que bebe y también madre necesitan en la vida real, más bien lo distorsiona. Sin embargo, lamentablemente, para muchas mujeres de mi edad esta es la imagen con la que llegamos a nuestra propia maternidad. Claro que aquí influyen muchos factores pero las vivencias de nuestras infancias tienen su peso. Y así acabamos diciendo frases como “mi bebe me usa como chupete” o “usa la teta de chupete” cambiando el orden natural de las cosas. Y otras del tipo “es mucho más fácil dar un biberón”agobiadas por una situación que no comprendemos.

Mi hija como toda criatura juega a lo que ella vive en su día a día y así va integrando poco a poco las experiencias. En su caso todo ese mundo del que he hablado le es desconocido, ni ella ni su entorno lo comparten y como no ve televisión no sufre el bombardeo publicitario de los anuncios infantiles. En cambio cuando vamos por la calle y un bebe llora en el cochecito y la mamá por las circunstancias que sea no lo coje, me tira del brazo y me dice “ese bebe quiere teta, quiere a su mama”. Para ella a sus 4 añitos recien cumplidos eso de momento es lo natural y me gustaría que lo siguiera siendo.

Si queremos que la lactancia materna se consolide es necesario educar desde la infancia a través del propio ejemplo, del juego simbólico y después también a través de la educación formal. La lactancia materna no puede relegarse al ámbito de la salud y exclusivamente a las mujeres gestantes o puérperas sino que debería fomentarse de forma transversal en los diferentes ámbitos de nuestra sociedad empezando por la infancia. Así que juguemos a dar teta.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *