Somos mamíferas

Una frase recurrente para acompañar a las mujeres, pero no por ello menos válida sino todo lo contrario es “las mujeres somos mamíferas”. Es importante repetírnosla para no olvidarnos en un acto de reafirmación en un entorno muchas veces empecinado en lo contrario.Pero ¿qué significa exactamente ser mamífera? Hay muchas maneras de explicarlo, pero a mi hoy me apetece hacerlo a partir de la descripción de la conducta de otros mamíferos en la crianza de sus cachorros.

Solo hay que ver un episodio de la serie National Geographic para comprobar la diferencia en el cuidado de sus crías de los mamíferos del resto de animales. No voy a redactar aquí un artículo de zoología, sino sencillamente me gusta la idea de observar en los animales atributos que a veces pasamos desapercibidos en nosotras. Incluso los negamos o intentamos controlarlos cuando son propios por naturaleza. Imaginaros por un momento que maravilla sumar a lo instintivo, lo aprendido y lo consciente sin enfrentarlos o contarrestarlos como muchas veces pasa en la maternidad.

Volviendo al documental, en el se cuenta la historia de una elefanta madre primeriza. Para parir busca un rincón tranquilo y se separa de la manada integrada por otras hembras y conducida por una matriarca. El momento del parto y las horas hasta que la hembra vuelve con su cría a la manada es el periodo más temido puesto que hay depredadores que pueden aprovechar la vulnerabilidad de la mamá y su cachorro.

El elefantito nace y lo primero que quiere una vez consigue ponerse en pie es mamar. En cambio la elefanta, madre joven, tiene prisa por volver al grupo y se dirige al rio para beber y recuperarse después de parir. La cría necesita comer para tener fuerza pero le es difícil agarrarse al pezón puesto que su madre no deja de caminar. Una madre más veterana se hubiera parado a amantar al bebe sabiendo que es fundamental en ese momento. Por suerte y después de un rato de caminata, donde a nuestro elefantito cada vez le cuesta más seguir a su progenitora, vuelven hacer una parada en una charca y allí consigue mamar. En cuanto el pequeño lo logra, la elefanta se queda quieta y detiene su marcha hasta que el pequeño finaliza la toma.

Finalmente reinician el camino con la fuerza recuperada y llegan donde se ha instalado el resto de la manada. Allí hembra y pequeño son “saludados” por el resto de compañeras. A partir de aquí la matriarca acompañará a la diada madre-cría en el día a día.

A parte de disfrutar de los paisajes y de las escenas, toda la historia me hace reflexionar sobre varios aspectos que nos incumben a las madres humanas.

Cuando somos primerizas (y luego también) necesitamos sentirnos seguras en un grupo,en una tribu, en una familia extensa… llamémosle como queramos. Igual que la elefanta necesitamos vivir la maternidad en comunidad, con otras mujeres.

Por mi ignorancia pensaba que las crías de los mamíferos no tenían dificultades con sus lactancias en su medio natural. Se sabe que las primates en cautividad muestran problemas para dar el pecho si no han tenido ocasión de ver como lo hacen otras gorilas por ejemplo. Pero por lo que se muestra en el documental, en la naturaleza también pueden presentarse obstáculos.

En este caso, el elefantito intenta mamar pero su madre no está por la labor, la puede el miedo, la prisa, el desconocimiento. Pero la cría no es una figura pasiva sino que busca su supervivencia instintivamente y no cesa en su empeño. Como madre y bebe siguen juntos, al final se produce la fusión. El resultado ante una situación donde no hay ningún problema fisiológico es el éxito en la lactancia.

Extrapolando a los seres humanos, nuestros bebes son seres activos, que buscan de forma eficiente desde que nacen el pecho de la madre. Esto si se les permite, no se les fuerza y sobre todo no se les separa de ésta. Es importante en las primeras horas no interferir de ningún modo en ese duo lleno de amor que es madre y bebe. La madre elefante y su cría siempre están juntas y el grupo las apoya porque es eso lo que precisan.La madre humana y su bebe necesitan poder fusionarse sin interferencias y tener una tribu que les de soporte y seguridad recogiendo sus miedos, cansancio y alegrías.

Podría seguir escribiendo porque el documental mostraba muchas más maravillas animales pero no quiero alargarme.

Somos mamíferas, pero muchas nos hemos desconectado en algún instante. Volver a escucharnos y seguir nuestro instinto maternal son los primeros pasos fundamentales para gozar con nuestra maternidad.

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